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A
casi
veinte
años
de
haberlo
descubierto,
el
oceanógrafo
norteamericano
Robert
Ballard
ha
regresado
al
sitio
del
naufragio
para
evaluar
el
deterioro
ocasionado
por
turistas
y
exploradores
poco
cuidadosos.
"Nuestra
misión
consiste
en
utilizar
tecnología
sofisticada
para
realizar
un
mapeo
preciso
de
las
dos
secciones
del
barco
-la
popa,
la
proa
y
el
espacio
lleno
de
escombros
que
las
separa-,
para
luego
comparar
esa
base
de
datos
con
aquella
otra
que
elaboramos
hace
casi
veinte
años",
explicó
Ballard
que
actualmente
dirige
el
trabajo
de
dos
robots
submarinos
que
realizan
las
tareas
de
investigación.
"Eso
nos
permitirá
evaluar
qué
es
lo
que
ha
sucedido
con
el
barco,
e
intentar
distinguir
cuáles
han
sido
cambios
naturales
y
cuáles
fueron
causados
por
el
hombre."
Como
explicó
este
experto
en
arqueología
subacuática,
la
mayoría
de
las
visitas
que
ha
recibido
el
Titanic
han
sido
protagonizadas
por
submarinos
de
gran
tamaño.
"Cuando
estos
submarinos
de
20
o
30
toneladas
golpean
algo
pueden
ocasionar
un
gran
daño"
.
Ballard
y
sus
colegas
han
hallado
evidencias
de
que
las
tareas
de
rescate
de
objetos
del
Titanic
han
dañado
el
barco.
"El
más
obvio
es
el
de
la
torre
del
vigía
y
el
mástil.
El
mástil
principal
ha
sido
destruido.
Objetos
como
la
campana
del
barco
o
luces
han
sido
arrancados."
Fuente:
La
Nación
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