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La
acción
del hombre
sobre
el medio
ambiente
contribuye
a destruir
los recursos
naturales.
Más
de la
mitad
de los
recursos
naturales
terrestres
está
degradada
como consecuencia
de la
acción
del hombre.
"Los
cambios
han contribuido
a obtener
considerables
beneficios
para el
bienestar
humano
y el desarrollo
económico,
pero,
a la vez,
han generado
degradación
de los
recursos
que la
naturaleza
provee",
concluyó
la Evaluación
de los
Ecosistemas
del Milenio,
un estudio
multidisciplinario
realizado
por más
de 1500
expertos
de todo
el mundo,
encarado
por las
Naciones
Unidas.
El deterioro
más
notorio
en los
últimos
50 años
se produjo
en la
captura
de peces,
en los
ambientes
marinos
y en los
usos del
agua dulce,
tanto
por el
grado
de contaminación
que sufrieron
los cursos
de agua
como por
la desaparición
de humedales
debido
a la construcción
de diques
y de represas.
La
magnitud
de los
cambios
inducidos
por el
hombre
en los
ecosistemas
terrestres
y marinos
no tiene
precedente
en la
historia.
La cantidad
de agua
embalsada
en presas
se cuadruplicó
desde
1960 y
la mayor
parte
del agua
utilizada
(el 70%)
se usa
para la
agricultura.
Alrededor
del 60%
de las
principales
pesquerías
del mundo
están
afectadas
por pesca
excesiva.
Los bosques
nativos
desaparecen
al ritmo
de unas
14 millones
de hectáreas
por año.
Y otros
ecosistemas,
tales
como marismas,
manglares
y arrecifes
de coral,
fueron
sustancialmente
reducidos
o degradados.
El
número
de las
especies
vivas
sobre
el planeta
está
disminuyendo.
Entre
el 10
y el 30
por ciento
de las
especies
de mamíferos,
aves y
anfibios
están
bajo amenaza
de extinción.
Las
conclusiones
-a las
que se
arribó
a partir
de cuatro
escenarios
posibles,
del más
optimista
al más
pesimista-
suponen
que los
costos
económicos
y de salud
relacionados
con la
degradación
de los
ecosistemas
pueden
ser considerables,
especialmente
para los
países
más
pobres.
Fuente:
La Nación
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