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La
respuesta a la pregunta por el
origen de las ballenas coincide
con aquella que indaga por el
origen de los hipopótamos,
confirman recientes investigaciones.
Y es más: el eslabón
que vincula a estos mamíferos
aparentemente tan disímiles
habrá que buscarlo en los
registros fósiles de hace
entre 50 y 60 millones de años.
Por
aquel entonces, un animal cuadrúpedo
que vivía en las márgenes
de los océanos dio curso
a dos historias completamente
distintas: la de los cetáceos
que adoptaron costumbres marinas
y, con el tiempo, trocaron sus
brazos por aletas, y la de los
anthracotheres, mamíferos
terrestres vagamente parecidos
a los cerdos.
Pero
mientras que el legado actual
de los cetáceos es abrumador
si se mide en número de
especies, el de sus primos terrestres
ofrece sólo una: los hipopótamos.
La
existencia de un ancestro común
entre éstos y los enormes
mamíferos marinos ha sido
confirmada por un estudio publicado
esta semana en la revista estadounidense
Proceedings of the National Academy
of Sciences, que afirma que los
hipopótamos son los parientes
vivos más cercanos de las
ballenas.
"Nuestros
hallazgos probablemente cambian
algo más que nuestra visión
de los hipopótamos -concluyen
los investigadores-.
Indican que los cetáceos
alguna vez fueron mamíferos
cuadrúpedos de pezuñas
hendidas, como lo son hoy las
vacas o los cerdos, y que las
ballenas, los hipopótamos,
los delfines, las vacas y las
jirafas deben ser considerados
integrantes de un mismo grupo,
de la misma forma en que los seres
humanos forman parte de los primates,
junto a los monos y los chimpancés."
Fuente:
La Nación on line
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