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El
imperio
azteca tenía
contadores
diligentes
que asentaban
con gran
precisión
las dimensiones
de las parcelas
agrícolas
para el
cobro de
impuestos
a la propiedad
de la tierra.
Dos
investigadoras
-una geógrafa
de la Universidad
de Wisconsin
y una matemática
de la Universidad
de México-
analizaron
dos manuscritos
que datan
de entre
1540 y 1544
que documentan
las propiedades
agrícolas
que poseían
las familias
o "casas"
de la ciudad-estado
de Tepetlaoztoc.
Las
investigadoras
explican
que la notación
azteca empleaba
puntos y
rayas, donde
el punto
equivale
a 20 y la
línea
a 1, el
5 se escribía
con cuatro
líneas
verticales
y una horizontal
arriba.
Las unidades
menores
eran representadas
por glifos
de manos,
corazones
y flechas.
Los otros
glifos que
figuran
en el terreno
indican
el tipo
de suelo
(arenoso,
pedregoso,
de tierra
roja o amarilla).
En
total, los
antiguos
pobladores
del imperio
centroamericano
utilizaban
cinco sistemas.
Promediaban
los lados
opuestos
y multiplicaban
el resultado
por un adyacente;
promediaban
los lados
opuestos
y los multiplicaban
entre sí
(la regla
del agrimensor,
utilizada
por los
sumerios);
dividían
el cuadrilátero
en dos triángulos,
calculaban
las áreas
(base por
altura sobre
dos) y las
sumaban;
sumaban
o restaban
la misma
unidad a
lados adyacentes
y los multiplicaban.
Fuente:
La Nación
on line
- 04 de
abril de
2008
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