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Hace
un tiempo escuchamos sobre Mensry,
una elefanta española que
estaba de gira en Argentina y en
la provincia de Santa Fe fue arrestada
ya que por ordenanza del gobierno
municipal no se permite la actuación
de animales en espectáculos
públicos.
Así es, la llevaron a la
cárcel y esto la entristeció
ya que no conocía ni el lugar
ni la gente que la acompañaba,
de modo, que tuvieron que buscarle
un lugar más confortable
y cerca de sus cuidadores hasta
que el Circo Español, a donde
ella pertenece, terminara sus funciones
en esta provincia.
Ahora ... ¿sabés por
qué en la mayoría
de las ciudades del mundo no permiten
actuar a animales en espectáculos
públicos?
Hay
una gran cantidad de circos que
no tiene mucho dinero, y como resultado
de ello, los animales que utilizan
generalmente reciben un cuidado
inapropiado. Los animales, la mayoría
de los cuales son bastante grandes
y naturalmente activos, son forzados
a pasar la mayor parte de sus vidas
en pequeñas jaulas utilizadas
para su transporte, y se les permite
salir de ellas sólo por períodos
cortos cuando tienen que actuar.
Un defensor de animales que trabajó
en forma encubierta en un circo
ambulante se sorprendió de
que el circo era con frecuencia
incapaz de proveer suficiente agua
para los animales. Es posible que
tal compañía visite
150 ciudades por año, y el
suministro de agua limpia no se
encuentra rápidamente disponible
en cada lugar. Como resultado, la
toma de agua es limitada, y el aseo
de los animales y de sus jaulas
es de baja prioridad, lo cual causa
un verdadero sufrimiento a animales
como los elefantes, quienes suelen
bañarse con frecuencia. La
comida es a menudo igualmente limitada.
Climáticamente, el ambiente
del circo es bastante diferente
al del hábitat natural de
los animales. Los meses calurosos
del verano pueden ser especialmente
duros para animales como los osos,
mientras que otros, como los leones,
sufren mucho el frío.
Durante la temporada baja de invierno,
los animales utilizados en los circos
deben permanecer en jaulas de viaje
o en establos; algunos son guardados
hasta en vagones. Pocos circos tienen
los fondos o el deseo de invertir
mucho dinero en albergues de invierno
confortables, ya que la vivienda
para la temporada baja es utilizada
durante algunos pocos meses al año.
Tal cruel reclusión física
tiene un efecto muy nocivo física
y psicológicamente sobre
los animales.
El castigo físico ha sido
por mucho tiempo el método
estándar de adiestramiento
de los animales en los circos. A
algunas especies les cuesta más
que a otras adaptarse a las técnicas
de adiestramiento y, como resultado
de ello, sufren mucho estrés
durante las sesiones de adiestramiento.
Algunos animales son drogados para
hacerlos "domables", y
a algunos les sacan los dientes.
Los actos que los animales son obligados
a realizar -osos que se balancean
sobre pelotas, monos que manejan
motocicletas, elefantes que se paran
sobre dos piernas- son físicamente
incómodos y representan conductas
antinaturales. Los látigos,
collares ajustados, bozales, y otras
herramientas utilizadas durante
los actos en los circos son el recordatorio
de que los animales son forzados
a actuar. Estas "actuaciones"
superficiales no enseñan
nada al espectador sobre cómo
los animales se comportan en circunstancias
naturales. Los animales en los circos
son con frecuencia representados
como feroces o estúpidos
comparados con su "valiente"
o "dominante" compañero
humano; su verdadera naturaleza
no es vista nunca.
A medida que más gente toma
conciencia sobre la crueldad que
implica forzar a los animales a
actuar, los circos que utilizan
animales están encontrando
menos espacio para instalar sus
carpas.
Fuente:
petaenespanol.com
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